José Antonio Vaquero, de ser educador social en un centro de menores en Cáceres a trabajar en Bodegas La Estación

José Antonio Vaquero dio un giro radical a su vida hace 3 años por amor , cambiando su pueblo natal, Casar de Cáceres, por Santa Cruz de la Zarza (Toledo), y su trabajo como educador en un centro de menores, por una bodega

En el espacio de los jueves de "Vino, Cultura y Gastronomía" con la Denominación de Origen Uclés, hemos hablado con José Antonio Vaquero, bodeguero de Bodega La Estación, ubicada en Santa Cruz de la Zarza (Toledo).

 

José Antonio Vaquero, de ser educador social en un centro de menores en Cáceres a Bodegas La Estación

 

Este extremeño dio un giro radical a su vida por amor, cambiando su pueblo natal, Casar de Cáceres, por Santa Cruz de la Zarza (Toledo), y su trabajo como educador en un centro de menores por el sector del vino. "Cuando mi pareja encontró trabajo como enóloga en Santa Cruz de la Zarza decidí acompañarla en la mudanza y me ofrecieron trabajar en una vendimia, probé y le cogí el gustillo, hasta el punto de que aquí sigo 3 años después, trabajando en la misma bodega", explica Vaquero.

 

Fue tal el interés que despertó en él el sector del vino que decidió continuar su formación, y actualmente estudia de forma semipresencial un ciclo formativo de Grado Superior en Vitivinicultura en un centro de enseñanza de Aranda de Duero (Burgos), el cual compatibiliza con su trabajo en la bodega.

"Trabajando me di cuenta que quería seguir aprendiendo, y aunque es complicado encontrar una formación compatible,  encontré un instituto que ofertaba este ciclo con clases on-line y la posibilidad de hacer los exámenes en diferentes centros examinadores, como Toledo o Madrid, sin necesidad de desplazarme a Aranda de Duero, y no me lo pensé". Así, señala que es muy gratificante poder entender todo lo que pasa en la bodega desde un punto académico y estudiar algo que pone en práctica su día a día en el trabajo.

 

Es un sector muy diferente al anterior, ya que reconoce: "como educador me involucraba muchísimo, me gustaba mucho, pero si es cierto que era un trabajo en el que terminabas y no podías desconectar, seguía pensando en mis niños, aquí es totalmente diferente. Descubres poco a poco cómo funciona todo, la maquinaria, los tratamientos, y ves la transformación de este oro en forma de vino que tenemos en Castilla-La Mancha, desde el campo". 

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